

Un ataque armado en la vía Panamericana, a la altura del sector Pescado en el departamento del Cauca, dejó un saldo trágico de tres personas fallecidas: dos funcionarios del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) y un preso, conocido como «el monstruo de los Cañaduzales», quien estaba siendo trasladado desde Popayán hasta Palmira, en el Valle del Cauca. Además, seis personas resultaron heridas durante el atentado.
El Ministerio de Justicia, liderado por Ángela María Buitrago, condenó el ataque y expresó sus condolencias. «Rechazamos este vil atentado que arrebató la vida a dos valientes funcionarios del Inpec y a un privado de la libertad», afirmó la ministra, quien también solicitó una rápida investigación para dar con los responsables del ataque.
El Inpec, a través de sus redes sociales, también expresó su dolor y solidaridad con las familias de las víctimas, al tiempo que condenó la violencia que sufren quienes protegen a la sociedad. El organismo resaltó la importancia de fortalecer las medidas de seguridad para el traslado de los reclusos más peligrosos.
El preso que falleció en el atentado había sido condenado por violar y asesinar a más de 20 menores en 2003, lo que lo convirtió en uno de los delincuentes más temidos del país. El modus operandi del agresor consistía en acercarse a niños de escasos recursos, ganarse su confianza, abusar de ellos y finalmente asesinarlos.
Las autoridades investigan las circunstancias del ataque y el posible vínculo con organizaciones criminales que operan en la región. Mientras tanto, los esfuerzos están concentrados en la atención de los heridos y en garantizar la seguridad en la zona.
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