

La noche del domingo 15 de diciembre quedó marcada por actos de violencia que dejaron un saldo de ocho policías heridos y significativos daños materiales en el estadio Pascual Guerrero, durante el encuentro entre América de Cali y Atlético Nacional por la final de la Copa BetPlay.
El coronel Germán Manrique, subcomandante de la Policía Metropolitana de Cali, confirmó que seis uniformados ya fueron dados de alta, mientras que dos permanecen bajo observación médica.
“Se abrió una noticia criminal para identificar y judicializar a los responsables de los daños en el estadio, las lesiones a los uniformados y los ataques contra vehículos institucionales”, indicó Manrique. Además, se ofrecieron recompensas de hasta 30 millones de pesos para capturar a los responsables de los desmanes, y 50 millones para quien brinde información sobre la persona que manipuló un artefacto pirotécnico contra los policías.
El enfrentamiento comenzó cuando varios hinchas intentaron ingresar a la cancha minutos antes de finalizar el partido. Ante el incremento de las agresiones y la falta de garantías de seguridad para los jugadores, el partido fue suspendido en el minuto 85, dejando una escena de tristeza en los jugadores del América, quienes buscaban remontar el marcador.
Los disturbios no solo se limitaron al interior del estadio, sino que también se extendieron a sectores como la Avenida Roosevelt, donde se reportaron actos vandálicos contra vehículos, locales comerciales y vallas de seguridad. En el norte de Cali también se registraron enfrentamientos, lo que aumentó el caos en la ciudad.
Las autoridades locales calificaron los hechos como «vergonzosos», destacando el incumplimiento de los acuerdos establecidos en la Comisión Local de Fútbol. La situación evidencia la necesidad de reforzar las medidas de seguridad en eventos deportivos para garantizar la integridad de los asistentes y los deportistas.
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