

Una peligrosa alianza entre narcotraficantes colombianos y dominicanos está inundando las calles de Florida con cocaína, según reveló la DEA. Esta red, que opera desde Colombia y pasa por Venezuela, Haití, República Dominicana y Bahamas, sería una de las principales causas del despliegue militar de Estados Unidos en el mar Caribe, operación que ha generado fuertes choques políticos con el gobierno de Gustavo Petro.
En el Laboratorio Suroeste de la DEA, en Miami, se analizan cada año 60.000 sustancias; el 90% de la cocaína incautada en EE. UU. proviene de Colombia, según el director Allen Catterton.
Un oficial de inteligencia de la DEA explicó que el alcaloide es producido en Colombia, enviado a Venezuela y de allí transportado en lanchas rápidas hasta islas caribeñas, para luego llegar a Florida, donde es distribuido por socios dominicanos.
La abundancia de droga en el mercado ha hecho caer su precio: en dos años, el kilo pasó de 25.000 a 15.000 dólares. “Si el precio cae, significa que hay mucha droga circulando”, señaló el oficial.
En 2024, la Guardia Costera de EE. UU. realizó 104 interdicciones en el Caribe, incautando 47,5 toneladas de cocaína y 14.912 libras de marihuana, con un valor superior a 1.400 millones de dólares.
Además, la Oficina de Aduanas y Protección de Fronteras alertó que las organizaciones criminales mezclan tráfico de drogas con migrantes, obligando a haitianos, dominicanos y cubanos a transportar cocaína en sus viajes hacia Miami.
Desde los años 80, cuando Carlos Lehder usó las Bahamas como plataforma de distribución del Cartel de Medellín, esta ruta ha sido clave para los narcos colombianos. Hoy, con el apoyo de socios dominicanos, el esquema mantiene vigente una de las redes de narcotráfico más lucrativas y desafiantes para la seguridad en el Caribe.
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