

Chile dio un giro histórico en su panorama político. Este domingo, el ultraderechista José Antonio Kast ganó la segunda vuelta presidencial y se convirtió en el nuevo presidente del país, marcando la derrota de la izquierda y el primer triunfo de la extrema derecha desde el retorno de la democracia.
Kast, de 59 años, abogado y líder del Partido Republicano, logró imponerse en su tercer intento presidencial, tras más de 30 años de trayectoria política. En el balotaje derrotó a la candidata de izquierda Jeannet Jara, quien reconoció públicamente su derrota.
El nuevo mandatario, que asumirá el 11 de marzo, es conocido por sus posturas ultraconservadoras: se opone al aborto incluso en casos de violación, al matrimonio igualitario, a la eutanasia y a varios avances en derechos reproductivos. Admirador declarado de la dictadura de Augusto Pinochet, ha centrado su discurso en la seguridad, el orden público y el endurecimiento de la política migratoria.
Durante la campaña, Kast prometió enfrentar de manera frontal la criminalidad y deportar a cerca de 340.000 migrantes irregulares, principalmente venezolanos. Aunque analistas señalan que la percepción de inseguridad supera las cifras reales de criminalidad, este tema fue clave para su victoria.
El triunfo se da en un contexto regional marcado por el ascenso de fuerzas conservadoras y tras el reciente regreso de Donald Trump al poder en Estados Unidos, lo que refuerza el giro ideológico en el continente.
Pese a comparaciones con líderes como Jair Bolsonaro o Javier Milei, analistas destacan el estilo más sobrio y calculado de Kast, quien durante la campaña priorizó la seguridad y evitó profundizar en su agenda social conservadora.
Su llegada al poder abre una nueva etapa para Chile, con fuertes expectativas, tensiones políticas y un debate profundo sobre el rumbo democrático y social del país.
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