

La situación de orden público en San Andrés atraviesa uno de sus momentos más críticos. Durante 2025, los homicidios en el archipiélago aumentaron 65 % frente al mismo periodo del año anterior, según cifras consolidadas hasta noviembre.
A corte de ese mes, las autoridades contabilizaban 33 asesinatos, frente a los 20 registrados en igual lapso de 2024. Sin embargo, denuncias ciudadanas y reportes políticos advierten que la cifra ya habría ascendido a 38 homicidios al 7 de diciembre, reflejando un deterioro sostenido de la seguridad.
El incremento de la violencia se da en medio de una seguidilla de hechos que han generado temor entre habitantes, comerciantes y turistas. El 15 de diciembre, tres hombres armados asaltaron un establecimiento comercial en el barrio Rock Hole, intimidando a las empleadas con una escopeta y un revólver, sin que hasta ahora se conozcan capturas.
A esto se suman bloqueos viales que se extendieron por varios días tras la captura de un hombre conocido como alias Omiel, señalado de estar vinculado a la estructura criminal denominada La Casa de Madera El Rancho. Según las autoridades, el sujeto habría promovido protestas y cierres de vías tras recuperar su libertad horas después de ser detenido.
Videos difundidos en redes sociales evidencian intentos de desarme y agresiones contra uniformados, lo que obligó a la intervención de unidades antidisturbios para restablecer la movilidad en sectores como San Luis.
Los pobladores advierten que la criminalidad ya no se concentra en zonas turísticas, sino que se ha extendido a barrios residenciales, donde viven principalmente los isleños. Además, alertan sobre la presencia de estructuras asociadas al Clan del Golfo y posibles vínculos con el Cartel Jalisco Nueva Generación.
Uno de los precandidatos presidenciales que se refirió a la situación fue Mauricio Lizcano, quien difundió testimonios de habitantes que denuncian la falta de control y el aumento de la violencia en la isla.
Pese a este panorama, el turismo no ha mostrado una caída significativa. En lo corrido del año, cerca de un millón de visitantes han llegado a San Andrés, una cifra similar a la registrada en 2024, aunque con una creciente preocupación por la seguridad.
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