

Las declaraciones del presidente de Colombia, Gustavo Petro, sobre el caso de Kevin, un niño de siete años con hemofilia que falleció tras un accidente, generaron fuertes críticas de expertos en salud, líderes políticos y sectores sociales.
Durante un consejo de ministros televisado, el mandatario se refirió a la importancia de la prevención en pacientes con esta enfermedad, señalando que ciertas actividades pueden representar riesgos si no se cuenta con el tratamiento adecuado. Sus palabras fueron interpretadas por algunos sectores como un señalamiento indirecto hacia la madre del menor, lo que desató una ola de reacciones.
Expertos en salud pública, como la epidemióloga Zulma Cucunubá, directora del Instituto de Salud Pública de la Pontificia Universidad Javeriana, señalaron que la verdadera prevención en pacientes con hemofilia consiste en garantizar el acceso continuo a tratamientos profilácticos, que permiten a los pacientes llevar una vida normal.
Por su parte, la madre del menor aseguró que su hijo estuvo varios meses sin recibir el medicamento necesario para su condición, lo que habría limitado su capacidad de coagulación y aumentado su vulnerabilidad.
El ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, anunció que el Gobierno investigará el caso para establecer las causas y responsabilidades en la atención del menor.
El caso ha reabierto el debate sobre el acceso a tratamientos médicos en Colombia, el funcionamiento del sistema de salud y la responsabilidad de las EPS en la atención de pacientes con enfermedades crónicas.
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