

Desde finales de agosto de 2025, la Fuerza Naval de Estados Unidos, como parte de la campaña militar Operation Southern Spear, ha intensificado sus operaciones contra embarcaciones sospechosas de narcotráfico en aguas internacionales del mar Caribe y el océano Pacífico.
En total, las fuerzas estadounidenses han ejecutado al menos 42 ataques letales contra 43 embarcaciones, con un saldo aproximado de 145 personas fallecidas. Estos operativos forman parte de la ofensiva lanzada por la administración del presidente Donald Trump con el objetivo de frenar el flujo de drogas hacia Estados Unidos.
A pesar de este despliegue, las narcolanchas y semisumergibles continúan zarpando desde puertos de Colombia, Ecuador y Venezuela, transitando rutas marítimas que las llevan a Norteamérica, lo que evidencia que la ofensiva militar no ha logrado disuadir completamente a los traficantes.
Según agencias como la DEA, Europol y la Policía de Colombia, varias organizaciones criminales estarían detrás de estas operaciones, entre ellas estructuras colombianas como el Clan del Golfo, el ELN y disidencias de las FARC, además de alianzas con mafias internacionales que operan en rutas logísticas que incluyen República Dominicana, Bahamas, México y Centroamérica.
Los críticos de la estrategia han señalado que los ataques navales pueden carecer de evidencia pública que demuestre que las embarcaciones transportaban drogas o que pertenecieran a grupos organizados, lo que ha generado cuestionamientos sobre la legalidad y efectividad de estas acciones.
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