

El conflicto en Medio Oriente escaló a un nuevo nivel tras el ataque de Irán contra la Ciudad Industrial de Ras Laffan, en Catar, considerada el mayor centro de exportación de gas natural licuado (GNL) del mundo.
La empresa estatal QatarEnergy confirmó que varias instalaciones fueron alcanzadas por misiles, generando incendios y daños relevantes, aunque sin reportes de víctimas.
Este nuevo ataque se suma a un bombardeo previo que afectó la planta Pearl GTL, una de las infraestructuras más importantes del complejo.
Ras Laffan es un nodo estratégico para la energía mundial. Catar es el segundo exportador de GNL, por lo que cualquier interrupción en sus operaciones tiene impacto inmediato en el suministro global.
La ofensiva iraní se produce como respuesta a ataques de Israel contra el yacimiento South Pars-North Dome, la mayor reserva de gas del planeta.
La tensión ya se refleja en los precios internacionales:
El aumento refleja el temor de los mercados ante una posible disrupción en el suministro energético global.
El conflicto también ha impactado otros países de la región:
Estos eventos evidencian un cambio en la dinámica del conflicto, que ahora apunta directamente a centros de producción energética.
El hecho de que los ataques se concentren en infraestructura crítica —y no solo en rutas de transporte— incrementa el riesgo de una crisis energética global, en un momento de alta dependencia del gas natural.
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