

El presidente estadounidense advirtió que el país podría ser “eliminado en una noche” si no se reabre el estrecho de Ormuz, en medio de una creciente tensión en Medio Oriente.
La tensión geopolítica en Medio Oriente alcanzó un nuevo punto crítico tras las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien lanzó un ultimátum a Irán exigiendo la reapertura del estrecho de Ormuz.
A través de sus redes sociales, el mandatario advirtió que, de no cumplirse sus condiciones antes del plazo fijado, su país podría ejecutar ataques contra infraestructura clave iraní, incluyendo centrales eléctricas, puentes y otros activos estratégicos.
Trump aseguró que las centrales eléctricas “arderán y explotarán” y que el país podría ser llevado a condiciones similares a la “Edad de Piedra”.
Además, afirmó que “todo el país puede ser eliminado en una noche”, lo que incrementa la preocupación internacional sobre una posible escalada militar.
El conflicto gira en torno al control del estrecho de Ormuz, una de las principales rutas marítimas del mundo para el transporte de petróleo.
Cualquier interrupción en esta vía tendría efectos inmediatos en los mercados energéticos globales, elevando los precios del crudo y afectando la economía mundial.
Desde Teherán, el gobierno iraní rechazó las condiciones planteadas por Estados Unidos y propuso un plan alternativo de paz.
Además, autoridades han convocado a la población a formar cadenas humanas para proteger instalaciones estratégicas, especialmente centrales eléctricas, ante una eventual ofensiva.
El presidente iraní también aseguró que millones de ciudadanos están dispuestos a defender la infraestructura nacional.
El conflicto se da en un contexto de creciente confrontación en la región, con participación indirecta de otros actores como Israel y países del Golfo.
La comunidad internacional sigue con preocupación el desarrollo de los acontecimientos, ante el riesgo de una escalada que podría tener consecuencias globales.
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