

La decisión de Standard & Poor’s profundiza la pérdida del grado de inversión y refleja los desafíos fiscales del país, aunque mantiene una perspectiva estable.
Colombia recibió un nuevo golpe en su panorama económico luego de que Standard & Poor’s redujera su calificación crediticia de BB a BB-. Se trata de la segunda rebaja en menos de un año, en medio de un escenario marcado por déficit fiscal, aumento de la deuda y presiones inflacionarias.
El informe de la calificadora señala que Colombia mantiene una brecha estructural entre ingresos y gastos, lo que genera déficits fiscales elevados.
Entre los factores clave están:
Además, la suspensión de la regla fiscal en 2025 aumentó la incertidumbre en los mercados internacionales.
A pesar de la rebaja, S&P cambió la perspectiva de “negativa” a “estable”, lo que sugiere que el país podría estabilizar sus finanzas en el mediano plazo.
Esto implica que, por ahora, no se anticipan nuevas caídas inmediatas en la calificación, siempre que el Gobierno logre ajustes graduales en sus cuentas fiscales.
La calificación BB- mantiene a Colombia dentro del grado especulativo, es decir, fuera del nivel de inversión segura.
Esto tiene efectos directos:
En términos simples, al país le prestan más caro, y ese costo termina impactando a los ciudadanos.
El panorama es mixto:
Aunque todas mantienen perspectiva estable, el país se aleja cada vez más del grado de inversión pleno.
Expertos advierten que la calificación podría bajar nuevamente si el déficit y la deuda superan las proyecciones.
Sin embargo, también existe la posibilidad de mejora si se logra una consolidación fiscal sólida y una mayor estabilidad en las políticas económicas.
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