

El Consejo de Ministros del pasado 4 de febrero evidenció profundas divisiones dentro del gabinete del presidente Gustavo Petro. La tensión se desató cuando Claudia López, alcaldesa de Bogotá, no dudó en señalar la incompetencia y el caos que, según ella, caracterizan la gestión del actual gobierno. López, tradicionalmente cercana al presidente, dejó clara su preocupación por el rumbo de la administración y sus falencias en áreas clave como la salud y la economía.
Sin embargo, la respuesta no se hizo esperar. María Fernanda Cabal, senadora del Centro Democrático, recordó a López que ella misma apoyó la candidatura de Petro, y le advirtió que el desastre actual también era en parte responsabilidad de aquellos que le dieron su voto en las urnas. La discusión se intensificó, exponiendo las profundas diferencias políticas que atraviesan a la clase dirigente en un contexto de creciente descontento ciudadano.
Este cruce de declaraciones refleja no solo las tensiones internas en el gobierno, sino también el creciente malestar dentro del panorama político colombiano, con varios sectores cuestionando la eficacia y la dirección de la administración de Petro.
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