
En un encendido discurso desde la Plazoleta de San Francisco en Cali, el presidente Gustavo Petro lanzó una advertencia directa al Congreso: si sus reformas estructurales son bloqueadas, acudirá al pueblo para convocar una Asamblea Nacional Constituyente.
“Si nos hunden todo, si nos quitan todas las posibilidades de reforma, todos los instrumentos que existen en Colombia, incluida la Asamblea Nacional Constituyente, se utilizarán. Recogeremos ocho millones de firmas si es necesario”, afirmó el mandatario ante una multitud de seguidores.
Las declaraciones del presidente se dan en medio de un creciente enfrentamiento con el Legislativo, que recientemente negó la posibilidad de realizar una consulta popular sobre la reforma laboral, lo que ha intensificado la tensión entre el Ejecutivo y el Congreso.
La advertencia presidencial ha encendido las alarmas entre distintos sectores políticos, que ven en sus palabras una posible amenaza al equilibrio de poderes y a la institucionalidad democrática. No es la primera vez que Petro menciona la figura de una Constituyente, pero esta vez lo hizo con un tono más decidido y como respuesta directa al rechazo legislativo a sus principales proyectos de gobierno.
Mientras tanto, juristas y analistas políticos advierten que el camino hacia una Asamblea Constituyente no es automático y está regulado por mecanismos constitucionales que requieren tanto respaldo popular como control institucional.
El debate está servido y la polarización se agudiza, mientras el país observa con atención los pasos del mandatario y la respuesta del Congreso en los próximos días.
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