

La diplomacia alrededor de la guerra en Ucrania tomó un nuevo giro este miércoles, luego de que Moscú y Kiev expresaran su disposición a continuar conversaciones orientadas a una salida negociada, pese a que la última reunión entre Vladimir Putin y el emisario estadounidense Steve Witkoff no dejó avances concretos.
El gobierno de Estados Unidos lleva semanas intentando que ambas partes acepten un plan de paz ante un conflicto que completa casi cuatro años desde que Rusia lanzó su ofensiva en 2022.
El presidente Volodimir Zelenski anunció que su negociador, Rustem Umerov, se reunirá con representantes europeos en Bruselas, y luego viajará a Estados Unidos para preparar un encuentro con enviados del presidente Donald Trump.
Umerov ya había sostenido conversaciones preliminares en Florida el pasado domingo.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, aseguró que Rusia está dispuesta a mantener encuentros continuos con Washington. Sin embargo, la principal traba sigue siendo la exigencia rusa de que Kiev ceda completamente la región de Donetsk, epicentro de algunos de los combates más intensos.
Según el asesor Yuri Ushakov, algunas de las propuestas estadounidenses “pueden discutirse”, pero aún no existe un punto de compromiso.
Gobiernos europeos observan con inquietud el papel creciente de la administración Trump en las negociaciones. Existe el temor de que Washington termine haciendo concesiones que comprometan la soberanía de Ucrania en favor de un acuerdo rápido.
Trump calificó el conflicto como un “desastre” y afirmó que su resolución “no es una situación fácil”.
En el terreno, el balance militar sigue favoreciendo a Moscú:
Según análisis de datos del Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW), noviembre fue el mes de mayor avance ruso en un año.
Aunque existe un renovado movimiento diplomático, las diferencias sobre los territorios ocupados, las presiones internacionales y la situación en el frente hacen que un acuerdo siga pareciendo lejano.
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