

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, generó controversia este domingo 15 de diciembre tras pronunciarse de manera contundente sobre la elección de José Antonio Kast como nuevo presidente de Chile.
A diferencia de otros mandatarios de la región, como el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva o el propio presidente chileno Gabriel Boric, Petro optó por un discurso confrontacional. En su cuenta de X, aseguró que uno de sus mensajes iniciales fue censurado y posteriormente publicó un extenso trino en el que calificó el avance de la derecha chilena como una señal de que “el fascismo avanza”.
En su mensaje, el jefe de Estado colombiano afirmó:
“Jamás le daré la mano a un nazi ni a un hijo de nazi”,
en referencia al padre de Kast, quien ha sido señalado históricamente por su pertenencia al partido nazi durante la Alemania de Hitler.
Petro también criticó la simpatía del presidente electo con la dictadura de Augusto Pinochet, señalando que “lo más triste no es que Pinochet se impusiera a la fuerza, sino que hoy los pueblos elijan su propio Pinochet”.
José Antonio Kast ganó la segunda vuelta presidencial con el 58 % de los votos, frente al 42 % de la candidata progresista Jeannette Jara, y asumirá el poder el próximo 11 de marzo. Durante su campaña, centró su discurso en seguridad, control migratorio y orden público, temas que conectaron con una ciudadanía preocupada por el aumento del crimen, aunque expertos advierten que la percepción de inseguridad supera las cifras reales.
Mientras líderes como Javier Milei y el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, felicitaron rápidamente al mandatario electo, las declaraciones de Petro abrieron un nuevo capítulo de tensión discursiva en la política regional.
La reacción del presidente colombiano reavivó el debate sobre el avance de la ultraderecha en América Latina y el tono que deben adoptar las relaciones diplomáticas en este nuevo escenario político.
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