

El presidente Gustavo Petro temió en los últimos días una posible acción militar de Estados Unidos contra Colombia, en un escenario similar al vivido recientemente en Venezuela, tras las duras declaraciones del mandatario estadounidense Donald Trump, según reveló The New York Times.
De acuerdo con el artículo titulado “Petro temía un ataque de EE. UU. a Colombia. Entonces llamó Trump”, el ambiente de alarma se generó luego de que Trump acusara públicamente al presidente colombiano de fabricar cocaína para enviarla a Estados Unidos y afirmara que una acción militar contra Colombia le parecía “una buena idea”. Estas declaraciones se produjeron poco después de la operación estadounidense en Venezuela que terminó con la captura de Nicolás Maduro, acusado por Washington de narcoterrorismo.
Según el medio, Petro consideró que la amenaza era real y no solo retórica. “Estamos en riesgo, porque la amenaza es real. Fue hecha por Trump”, afirmó el mandatario en declaraciones recogidas por el diario. Ante este escenario, Petro convocó movilizaciones en defensa de la soberanía nacional, endureció su discurso contra Washington y expresó públicamente su preocupación.
Horas después, Trump aceptó sostener una llamada telefónica con el presidente colombiano. El contacto se produjo el miércoles 7 de enero, justo cuando Petro llegaba al Palacio Presidencial para participar en una concentración ciudadana. Tras la conversación, el tono del mandatario estadounidense cambió de manera significativa.
Trump escribió en sus redes sociales que fue “un gran honor” hablar con Petro, agradeció el tono de la llamada y señaló que ambos discutieron diferencias en temas como narcotráfico y otros asuntos bilaterales. Además, anunció que se estarían adelantando gestiones para una futura reunión en la Casa Blanca.
Pese a la desescalada inmediata, The New York Times advierte que la relación entre Bogotá y Washington continúa marcada por desconfianzas, alimentadas por episodios recientes como la cancelación del visado de Petro y los desacuerdos en materia migratoria y antidrogas.
El diario también señaló que el presidente colombiano no parece mostrar arrepentimiento público por sus críticas a Trump y que, incluso, ha asumido un rol confrontacional frente al gobierno estadounidense, pese a las advertencias de sectores que temen un deterioro de la histórica alianza entre ambos países.
Analistas consultados por el medio coinciden en que, aunque la llamada abrió una puerta al diálogo, aún queda un camino complejo para normalizar plenamente las relaciones entre Colombia y Estados Unidos en un contexto regional cada vez más volátil.
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