

Yussef Abou Nassif Smaili, de 36 años y de origen libanés con nacionalidad venezolana, es señalado por diversos medios internacionales como poseedor de una fortuna estimada en 500 millones de euros, presuntamente acumulada a través de negocios y contratos con el Estado venezolano durante los años recientes.
La relación sentimental entre Nassif Smaili y Delcy Rodríguez —quien desde el 5 de enero ejerce como presidenta interina de Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro— inició en 2017 y se ha mantenido desde entonces, aunque no hay constancia pública de matrimonio formal ni hijos.
Aunque de perfil relativamente discreto, Abou Nassif ha sido vinculado por investigaciones periodísticas con un grupo de empresas empresariales que, según fuentes, han obtenido contratos multimillonarios con el Estado bajo el gobierno de Maduro, especialmente en negocios de importación de alimentos y suministros a través de programas estatales como los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) y otros convenios comerciales.
Perfiles periodísticos señalan que estas actividades, beneficiadas por la cercanía política con el chavismo y la estructura de poder que rodea a Rodríguez y a su familia, habrían permitido a Nassif Smaili acumular un patrimonio superior a los 500 millones de euros.
La presencia de Abou Nassif en momentos políticamente sensibles no es nueva. Uno de los episodios más comentados ocurrió en enero de 2020, cuando acompañó a Rodríguez en un avión privado que aterrizó en el aeropuerto de Barajas (Madrid) para un encuentro con el entonces ministro español José Luis Ábalos, un episodio que generó controversia internacional por la prohibición de entrada de Rodríguez a países de la Unión Europea.
A pesar de estas versiones, ni Delcy Rodríguez ni Yussef Abou Nassif Smaili han hecho declaraciones públicas detalladas respecto a estas afirmaciones sobre su patrimonio o las actividades empresariales que se le atribuyen.
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