

La crisis de seguridad en la Sierra Nevada y La Guajira se profundizó tras la ruptura definitiva de los diálogos entre el Gobierno Nacional y las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN). El principal foco de atención es Naín Andrés Pérez Toncel, alias “el Bendito Menor”, quien pasó de ser vocero de paz a protagonizar una escalada de violencia y amenazas contra el Estado.
El punto de quiebre fue la masacre de cinco jóvenes registrada el 9 de enero en Maicao, crimen que las autoridades atribuyen intelectualmente al cabecilla. A esto se sumaron videos difundidos en redes sociales en los que alias “el Bendito” lanzó amenazas directas contra el presidente Gustavo Petro, utilizando expresiones que desde la Presidencia fueron catalogadas como una de las alertas de atentado más graves recientes contra el jefe de Estado.
Tras estos hechos, el Gobierno canceló de manera definitiva su estatus como vocero de paz, reactivó la orden de captura y ofreció una recompensa de hasta $500 millones por información que permita su ubicación.
En respuesta, el Ejército adelantó una operación aérea contra un campamento principal de las ACSN en zona rural de Dibulla, La Guajira. Aunque inicialmente se reportó la posible muerte de su pareja y jefa financiera, Rosa Angélica Tarazona, alias “la Bebecita”, información posterior confirmó que ambos lograron escapar del bombardeo.
Con apenas 26 años, Pérez Toncel no solo es señalado por homicidios, extorsiones y control armado del territorio, sino también por el uso sistemático de redes sociales como TikTok e Instagram para exhibir armas de largo alcance, dinero y hombres armados, una exposición que terminó facilitando su rastreo por parte de la inteligencia militar.
Hoy, alias “el Bendito” es considerado uno de los principales objetivos de alto valor en el Caribe colombiano, mientras las comunidades de la región permanecen en alerta ante la escalada de violencia.
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