

La fuerte ola invernal que atraviesa Colombia está dejando consecuencias directas sobre varios escenarios deportivos del país, especialmente en el fútbol profesional, donde las canchas deterioradas han encendido alarmas por el impacto en el espectáculo y el riesgo para la integridad física de los jugadores.
El episodio más reciente tuvo lugar en el estadio El Campín, en Bogotá, luego del partido entre Millonarios e Independiente Medellín, correspondiente a la fecha 4 de la Liga BetPlay 1-2026, que debió reanudarse y terminó de completarse casi 24 horas después, finalizando 0-0 en un terreno de juego visiblemente afectado por el barro, el agua estancada y las irregularidades en el césped.
Tras el partido, el delantero de Millonarios Leonardo Castro, quien regresó a las canchas tras cinco meses de recuperación por una fractura de peroné, reconoció el riesgo de jugar en esas condiciones:
“Lastimosamente toca jugar, así no queramos, en esas condiciones”.
La situación llevó a que la Asociación Colombiana de Futbolistas Profesionales (Acolfutpro) emitiera un pronunciamiento público alertando sobre el estado del estadio.
“El césped presenta irregularidades graves, deterioro evidente y fallas en el drenaje que ponen en riesgo la salud y la integridad física de quienes allí desarrollan su labor”, indicó la organización.
Acolfutpro también cuestionó que en los últimos meses se haya permitido la realización de numerosos conciertos y espectáculos sin que se implementaran medidas preventivas para evitar el deterioro del campo.
La entidad pidió al Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD) y al concesionario Sencia S.A. medidas inmediatas, además de solicitar intervención del Ministerio del Deporte para garantizar escenarios dignos y seguros en todo el país.
La discusión se amplía más allá de Bogotá. En la segunda fecha del torneo, el técnico del Bucaramanga, Leonel Álvarez, criticó duramente el estado del estadio Bello Horizonte “Rey Pelé” de Villavicencio, donde juega Llaneros:
“Esta cancha, este potrero tiene que acabarse… ¿cómo va a jugar un equipo bien si hay una cancha mala?”, afirmó.
En Medellín, el estadio Atanasio Girardot también ha estado bajo controversia, especialmente cuando se programan eventos ajenos al fútbol. Tras varios conciertos recientes, el césped evidenció afectaciones durante encuentros posteriores.
Carlos González Puche, presidente de Acolfutpro, recordó que el Deportivo Cali es el único club colombiano con estadio propio, lo que le permite mayor control sobre el uso del escenario.
En contraste, en la mayoría de ciudades los estadios son públicos, lo que facilita que alcaldías y operadores prioricen la realización de eventos masivos por motivos económicos.
Sin embargo, expertos como el entrenador Miguel Cadavid, de la Liga Antioqueña de Fútbol, sostienen que los conciertos generan una derrama económica importante y que es una tendencia difícil de frenar, aunque se deben adoptar medidas más estrictas para mantener las canchas en mejores condiciones.
Mientras tanto, la pregunta sigue abierta: ¿debe seguir normalizándose que el fútbol profesional se juegue bajo condiciones que parecen de potrero?
Todos los derechos reservados El opinometro del valle