

Autoridades alertan por el fortalecimiento del Frente 36 de las disidencias de las Farc y la instrumentalización de menores de edad en el nordeste antioqueño.
El asesinato de los subintendentes Hugo Armando Castaño Morales y Melquiades de Jesús Arismendy Pérez, ocurrido en el parque principal de Anorí, destapó una grave alerta de seguridad en este municipio del nordeste antioqueño.
Tras el ataque, las autoridades denunciaron el fortalecimiento del Frente 36 de las disidencias de las Farc, estructura armada que estaría utilizando menores de edad para labores de inteligencia, con el fin de vigilar los movimientos de la Fuerza Pública y facilitar atentados.
El brigadier general William Castaño, comandante de la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá, aseguró que se implementará un plan de acción enfocado en rescatar a jóvenes instrumentalizados por estos grupos armados y en fortalecer la recolección de información en la zona.
“Vamos a sacar a estos jóvenes que están siendo utilizados para entregar información a grupos armados ilegales. Hay personas que quieren hablar, pero el temor limita las denuncias”, explicó el oficial.
Por su parte, el secretario de Seguridad y Paz de Antioquia, Luis Eduardo Martínez, señaló que una parte significativa de los integrantes del Frente 36 es oriunda del mismo municipio, lo que ha facilitado su arraigo social y su capacidad de intimidación.
El funcionario advirtió que el control del grupo armado es tal que incluso acciones básicas de autoridad, como imponer un comparendo de tránsito, pueden desencadenar amenazas inmediatas.
Tras el doble homicidio, las autoridades anunciaron el refuerzo de operaciones militares y policiales, así como estrategias focalizadas para proteger a los menores de edad, debilitar las redes de apoyo del Frente 36 y recuperar la autoridad institucional en Anorí.
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