

El gobierno mexicano investiga si funcionarios estadounidenses operaban sin autorización federal, mientras Washington respondió con críticas.
La muerte de dos funcionarios estadounidenses en el estado de Chihuahua provocó un nuevo episodio de tensión entre México y Estados Unidos.
El hecho ocurrió luego de un operativo relacionado con laboratorios de drogas sintéticas. En el mismo episodio también murieron dos funcionarios mexicanos.
La presidenta Claudia Sheinbaum cuestionó la presencia de los agentes extranjeros y aseguró que el Gobierno federal no tenía conocimiento previo sobre esa participación.
Según la mandataria, se revisa si hubo comunicación oficial con la Cancillería, la Defensa o las autoridades de seguridad, lo que podría representar una vulneración de protocolos y de la soberanía nacional.
Desde la Casa Blanca, la portavoz Karoline Leavitt criticó la reacción del gobierno mexicano y pidió mayor empatía por la muerte de los ciudadanos estadounidenses.
El cruce verbal se produce en un contexto sensible, marcado por presiones de la administración de Donald Trump sobre migración, narcotráfico y cooperación en seguridad.
La relación bilateral entre ambos países mantiene la cooperación antidrogas como prioridad, aunque también como una fuente constante de disputas por la intervención de agencias extranjeras en territorio mexicano.
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