

El Ideam confirmó que Colombia enfrentará un fenómeno de El Niño durante el segundo semestre de 2026 y advirtió que tendría una intensidad superior a la registrada en 2024.
La directora general de la entidad, Ghisliane Echeverry Prieto, aseguró que actualmente existe una probabilidad superior al 90 % de consolidación del fenómeno climático entre julio y diciembre de este año.
“Ya tenemos una certeza de que el fenómeno se va a dar en el segundo semestre”, afirmó la funcionaria en entrevista con La FM.
Según explicó Echeverry, uno de los principales indicadores que respaldan esta proyección es el aumento de temperatura registrado en las aguas del Océano Pacífico ecuatorial.
“En este momento ya las aguas están calientes, tienen ya anomalía”, señaló la directora del Ideam.
Aunque todavía no es posible establecer con exactitud la duración ni el momento exacto de consolidación del fenómeno, la entidad descartó que se trate de un episodio leve.
“No va a ser débil. Mínimo va a ser un fenómeno moderado”, afirmó.
El fenómeno de El Niño suele provocar una disminución de las lluvias, aumento de las temperaturas y reducción de los caudales de los ríos, situación que preocupa especialmente al sector energético y al abastecimiento de agua potable.
“Sí o sí va a haber una disminución de los caudales y de la oferta hídrica en casi todo el territorio nacional”, advirtió Echeverry.
El Ideam también alertó que los meses más críticos podrían ser diciembre y enero, coincidiendo con las temporadas secas históricas del país.
El consultor minero-energético Sergio Cabrales explicó que actualmente los embalses colombianos se encuentran alrededor del 64 % de su capacidad, cuando lo ideal sería alcanzar cerca del 80 % antes del inicio de la temporada seca.
XM, operador del sistema eléctrico nacional, ya recomendó conservar esos niveles desde agosto para garantizar estabilidad energética durante el fenómeno climático.
Además, Cabrales señaló que el retraso en proyectos de generación eléctrica, problemas de licenciamiento ambiental y dificultades sociales en algunas regiones han limitado la expansión del sistema energético colombiano.
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