

A partir de julio de 2026, Colombia completará oficialmente la reducción progresiva de la jornada laboral establecida por la Ley 2101 de 2021, pasando de 48 a 42 horas semanales sin disminución salarial para los trabajadores.
Actualmente la jornada se encuentra en 44 horas semanales, pero en dos meses entrará en vigencia la etapa final de la reforma laboral aprobada hace cinco años.
La medida busca mejorar la calidad de vida de los trabajadores, otorgándoles más tiempo para descanso, familia, recreación y formación personal. Sin embargo, el impacto ha generado opiniones divididas tanto entre empleados como en el sector empresarial.
Según testimonios recogidos en Cali y otras regiones del país, algunos trabajadores aseguran que sí han sentido cambios positivos en sus horarios laborales.
“Llego más temprano a casa” y “más tiempo para la familia sin afectar el bolsillo”, fueron algunas de las opiniones expresadas por empleados beneficiados con la reducción.
No obstante, otros trabajadores denuncian que en sectores como vigilancia, enfermería, call centers y servicios continuos las cargas laborales prácticamente no han disminuido.
Incluso, algunos aseguran que las empresas han compensado la reducción mediante redistribución de turnos o ampliación de horarios de almuerzo.
De acuerdo con cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística, cerca de 10,4 millones de colombianos trabajan actualmente como empleados particulares y son los principales beneficiados por la norma.
El profesor Henry Amorocho, experto en Hacienda Pública de la Universidad del Rosario, señaló que la reducción ha tenido efectos positivos especialmente en grandes empresas, donde se han implementado estrategias de productividad para compensar el aumento del costo por hora trabajada.
Sin embargo, el panorama es más complejo para las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes), que representan más del 80 % del tejido empresarial colombiano.
Según gremios como Acopi, la reducción de la jornada laboral, sumada a otras medidas laborales como el aumento de recargos nocturnos y dominicales, incrementó significativamente los costos operativos para muchas compañías.
Rafael Muñoz, director de Acopi Valle, advirtió que algunas empresas podrían verse obligadas a contratar más personal, reducir puestos de trabajo o acelerar procesos de automatización para equilibrar el aumento de costos.
Por su parte, Acrip señaló que sectores con operaciones permanentes, como call centers, industrias y servicios 24/7, enfrentan mayores dificultades para adaptarse a la reducción horaria.
Expertos en gestión humana consideran que el verdadero impacto de la medida dependerá de la capacidad de las empresas para reorganizar procesos, automatizar tareas y trabajar bajo modelos de productividad y resultados, más allá del tiempo de presencialidad.
Datos recientes del Dane indican que la productividad laboral por hora trabajada en Colombia creció 0,40 % durante 2025, aunque la productividad por trabajador registró una caída de 0,56 %.
Mientras tanto, continúa el debate sobre si la reducción de la jornada laboral logrará mejorar realmente la calidad del empleo en Colombia o si terminará aumentando los niveles de informalidad en ciertos sectores económicos.
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