

El anuncio del presidente busca frenar la expansión de cultivos ilícitos, pero enfrenta críticas médicas, ambientales y jurídicas.
El presidente Gustavo Petro causó sorpresa al plantear el regreso de la aspersión aérea con glifosato para erradicar cultivos de uso ilícito, una política suspendida desde hace más de una década por orden de la Corte Constitucional.
“Dada la táctica mafiosa de oponer personal civil al Ejército, la Corte debe reconsiderar su sentencia. Allí donde la ciudadanía ataque al Ejército habrá fumigación aérea”, escribió el mandatario en su cuenta de X.
El ministro de Defensa, general (r) Pedro Sánchez, respaldó la propuesta y aseguró que los protocolos podrían revisarse para evitar daños ambientales, incluyendo el uso de drones para la fumigación.
El giro en la política antidrogas ocurre mientras Estados Unidos evalúa la certificación de Colombia en la lucha contra el narcotráfico. La descertificación tendría consecuencias económicas graves: pérdida de hasta el 50 % de la asistencia estadounidense y trabas en créditos de organismos internacionales como el FMI.
Expertos señalan que el contexto es adverso. Manuel Camilo González, internacionalista, calificó el anuncio como “una respuesta inédita a la presión de EE. UU. y a la actitud hostil de los grupos criminales”. Por su parte, la investigadora Estefanía Ciro recordó que “hay récord de cultivos y una política fallida de incautaciones, lo que empuja al Gobierno hacia decisiones impopulares como el regreso del glifosato”.
La propuesta abre un debate nacional que enfrenta la urgencia de resultados en materia de erradicación con los riesgos ambientales y de salud ya advertidos por la Corte Constitucional y la comunidad científica.
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