

En una carta dirigida al presidente Gustavo Petro, el exjefe del Cartel de Cali, Miguel Rodríguez Orejuela, pidió ser considerado como gestor de paz. Rodríguez, quien cumple una condena de 30 años en una cárcel de Filadelfia tras ser extraditado en 2005, afirmó estar dispuesto a “contar la verdad” sobre el narcotráfico y la corrupción que han permeado al país durante las últimas décadas.
En su misiva, el exnarcotraficante manifestó que su propósito es contribuir a la ‘paz total’ propuesta por el Gobierno y aseguró que busca relatar los acontecimientos de ese periodo “sin odios ni revanchas” para alcanzar el perdón divino. Además, calificó la época del narcotráfico como una etapa oscura influenciada por pactos políticos de deslealtad.
Rodríguez Orejuela resaltó que su enfoque nunca estuvo ligado al terrorismo, sino al impulso de actividades económicas, la generación de empleo y el pago de impuestos, aunque reconoció errores en su accionar. “Cometimos muchos errores, pero también tuvimos algunos aciertos”, expresó.
El expresidente Andrés Pastrana fue uno de los primeros en reaccionar, instando al exjefe del Cartel de Cali a revelar los detalles de su presunta relación con la campaña presidencial de Ernesto Samper en 1994. Por su parte, Alejandra Miller, directora de la Agencia para la Reincorporación, anticipó que el país podría quedar sorprendido por los nombres mencionados en los posibles relatos de Rodríguez Orejuela.
El debate sobre su solicitud podría abrir nuevos capítulos en la búsqueda de la verdad sobre el narcotráfico y su impacto en la política colombiana.
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