

A menos de un año de terminar el actual gobierno, los generales y coroneles en servicio activo están en su nivel más bajo desde 2010, lo que pone en riesgo la operatividad y el liderazgo institucional.
La Policía Nacional atraviesa una de sus mayores transformaciones internas en décadas. Según cifras oficiales, actualmente hay solo 18 generales y 138 coroneles activos, lo que representa una fuerte reducción en su alto mando: menos de la mitad de los generales que tenía la institución cuando Gustavo Petro llegó a la Presidencia en 2022, y el número más bajo de coroneles desde 2012.
Esta disminución se explica principalmente por la política de depuración institucional que ha impulsado el gobierno nacional, basada en una profunda desconfianza hacia las estructuras tradicionales de la fuerza pública. Desde agosto de 2022, más de 21 generales salieron en la primera barrida, incluidos 16 mayores generales con amplia trayectoria. La tendencia se mantuvo en 2023 y se acentuó en 2024 con un aumento en los llamados a calificar servicios, mecanismo mediante el cual se retira del cargo a oficiales.
Martín Vanegas Arias, investigador de Valor Público en EAFIT, advirtió sobre las consecuencias de esta pérdida de liderazgo: “En promedio había cerca de 30 generales. Ese era el número mágico que permitía tener todas las direcciones, las policías metropolitanas y las regiones cubiertas por generales”.
Mientras el número de altos oficiales cae, también se ha reportado un aumento en la incorporación de nuevos patrulleros y agentes, con el objetivo de reforzar las bases operativas de la institución. Sin embargo, expertos alertan que sin una estructura de mando sólida, la eficacia y gobernabilidad interna pueden verse seriamente comprometidas.
Este remezón interno ocurre en un contexto complejo para la seguridad ciudadana, con desafíos crecientes en materia de orden público, criminalidad urbana y presencia de grupos armados ilegales.
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