

El presidente venezolano Nicolás Maduro rechazó las acusaciones que vinculaban a algunos de los deportados desde Guantánamo, Cuba, con el grupo terrorista Tren de Aragua. Durante el recibimiento de los 177 migrantes venezolanos en el aeropuerto de La Guaira, Maduro, acompañado por el ministro Diosdado Cabello, defendió a los repatriados asegurando que no eran criminales, sino “nuestros hijos” y “gente de bien”.
Maduro fue más allá al acusar a Colombia de haber financiado al Tren de Aragua durante los últimos cuatro años. En su discurso, instó al presidente estadounidense Donald Trump a consultar los informes del FBI y la DEA, alegando que fueron estas agencias las que podrían revelar quiénes impulsaron al grupo criminal. Para el mandatario venezolano, el Tren de Aragua fue derrotado y desmantelado en Venezuela, a pesar de su supuesto origen en Colombia.
El gobierno de Estados Unidos, por su parte, recientemente incluyó al Tren de Aragua en su lista de organizaciones terroristas, lo que ha incrementado la presión sobre los gobiernos de Venezuela y Colombia respecto a su accionar en la región.
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