

Una nueva controversia sacude la campaña política luego de que el caricaturista Julio César González, hoy candidato al Senado por el Pacto Histórico, publicara un mensaje en redes sociales burlándose de la apariencia física de la senadora y aspirante presidencial Paloma Valencia.
El mensaje, acompañado de una imagen de la congresista, fue interpretado por múltiples sectores como una forma de violencia simbólica y política contra las mujeres, al recurrir a estereotipos de género para descalificar a una figura femenina en la arena electoral.
Una de las reacciones más relevantes fue la de la defensora del Pueblo, Iris Marín, quien afirmó que la burla “vacía de contenido” constituye una expresión de discriminación contra las mujeres en política. La funcionaria recordó que la Defensoría, junto con otras entidades, promueve un compromiso por unas elecciones libres y en paz, que exige abstenerse de discursos discriminatorios.
Desde el Congreso, la senadora Angélica Lozano sostuvo que el ataque encaja en un patrón de violencia contra las mujeres y cuestionó si este tipo de conductas son avaladas por la dirigencia del Pacto Histórico. En la misma línea, el exconcejal Daniel Briceño anunció que solicitará acciones legales con base en la Ley 2453 de 2025, que sanciona la violencia política contra las mujeres.
En medio de la controversia, usuarios en redes sociales también recordaron antecedentes judiciales de Matador relacionados con un proceso por violencia intrafamiliar ocurrido en 2013, lo que intensificó los cuestionamientos sobre su comportamiento y su rol como candidato.
La candidata presidencial Vicky Dávila calificó el mensaje como misógino y llamó a no normalizar este tipo de ataques en el debate democrático.
El episodio volvió a poner sobre la mesa la discusión sobre los límites de la sátira política, la responsabilidad de los líderes de opinión y la necesidad de erradicar la violencia simbólica contra las mujeres en la contienda electoral.
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